octubre 18, 2004

No se ni como empezo la ocacion, de aquella tarde en que caminaba solitario por la vereda oscura hacia mi casa, luces alcanzaba de momentos y las dejaba de nuevo atras, pues los alumbrados de la calle no lograban distanciar su luz a mas de unos cuantos metros, dejando por unos cuantos instantes mi silueta a la sospecha de ser alguien desconocido para cualquiera que viviese por aquellos lugares y por otros momentos, desaparecerme mezclandome entre la penumbra, con mi chaqueta negra y pantalones mas que arrugados, por la ya cansada actividad diaria de vivir moviendose ante la voluntad de mis piernas. Analizando esto, tengo voluntad?, no lo se, muchas veces me muevo y no se que es lo que me mueve. Habia salido tarde a caminar para despejar mi cabeza de tantos pesares que atrae uno cuando se pretende luchar cada dia por no perderse entre el vicio y libertinaje comun de una sociedad comun, algo hasta ahora imposible de erradicar por tan eficaz y venenoso que es el placer. Total seria de ese paseo si comento que regreso a mi casa y no dejaba de pasear en mi cabeza la idea de perderme en la selva por un tiempo dejando mi destino flotar a la deriva buscando nada mas que alejarme de tan peligrosa manera de vivir que me hace sentir que solo llegare a morir siendo la persona mas solitaria entre la gente. Un sueño mas que vago e inoscente, como podria seguir viviendo en la selva si no tengo a alguien a quien amar. Entonces llego la conclusion, llevaria a alguien a la cual estaria seguro de amar por siempre. Me llego al a mente mi madre, quien ademas podria ayudarme con su sabiduria de vida a reconocer la plantas y animales comestibles o en dado caso de enfermedad, algo que pudiera servir como algun medicamento. Yo podria cazar para ella o construir la vivienda en cual nos resguardariamos de los peligros de la selva, aunque la malaria no toca puertas cuando esta a la iniciativa de saciarse. Pero algo me detuvo. Recorde entonces que mi madre lo unico que provocaria seria una dictadura impuesta sobre el unico habitante de ese limitado pais, osease yo, implantaria sus reglas y su decision en la accion cualquiera seria definitiva, para mantener el control y la supuesta superviviencia, cuales eran las posibilidades de sobrevivir con ella?, sobrevivir podria ser util, asi es, su vida estaria sobre la mia. Entonces descarte a mi madre.
Camine hacia mi cama, recostandome con los pies hacia la almohada y boca abajo intente no respirar, me vi parado a un lado mirando hacia la ventana el atardecer rojo de agosto, y me di cuenta que estaba perdiendo el conocimiento. La escena era de esas semenjantes a las que parecen eternas, pero que se mueven hacia atras, no supe si se estaba metiendo demasiado el sol pero la habitacion se comenzo a impregnar de un negro petroleo, y fue mejor cuando decidi respirar y recibir aquel madrazo en la cabeza del oxigeno repentino que llegaba hasta mi cerebro. De momento no me pude alzar de aquella cama, ya mirando boca arriba. Jugue un rato con la sombra del abanico hasta que de tanta vuelta me senti mareado, pero al menos el dolor de cabeza ya no hizo resonar en mi oidos el golpeteo de mi corazon...